Una perrita ayuda a su papá en sus labores diarias, en las calles se la pasan haciendo reír a la gente.

Para realizar este arte callejero, la parrita tuvo que entrenar mucho, se ve tan real lo que hacen en las calles, así a simple vista no se ve que sean personas reales.

Cuando vea que ya no puedes seguir, cree que hay muchas cosas por hacer en la vida, las personas se transforman en monumentos.

Este artista callejero venezolano ha estado perfeccionando su arte durante cuatro años desde que se mudó a Fortaleza, Brasil.

Él se ha desempeñado como una estatua viviente para entretener a los transeúntes, pero hay una adición especial a su rutina que lo distingue de otros maniquíes vivos y le ha valido un reconocimiento mundial.

Jaspe es la mejor compañera que uno podría desear: no solo acompaña a Yorge a diario para trabajar, sino que realmente lo ayuda en su acto. La perrita debe ser un talento natural ya que no solo su pelaje marrón combina con el traje de pescador de color cobrizo de Yorge, sino que instintivamente se queda congela durante la actuación al igual que su papá.

Debe haber algo de magia involucrada, ya que Ruiz admite que nunca entrenó a Jaspe y que un acto increíble sucedió de forma natural cuando besó el cuello de Jaspe.

La actuación de Jaspe es digna de un Oscar, y han estado llamando la atención de las personas que viven fuera de las concurridas calles de Brasil, cuando un video del dúo realizado por la Secretaría de Cultura del Estado de Ceará se volvió viral en Internet con 2,84 millones de visitas en Twitter.

Es seguro decir que la fama de Internet ha superado el arte de Yorgey Jaspe más allá de las calles, ya que tienen más de 88.000 seguidores en Instagram.

Fuente:  notasdemascotas.com