El motivo de la breve detención no fue más que el idioma en el que las dos mujeres conversaban: español.
Sucedió en mayo de dos mil dieciocho en la pequeña población de Havre, estado de Montana, en el norte de U.S.A..
Aquel percance ocupó abundantes titulares en la prensa estadounidense y para las involucradas, Ana Suda y Martha “Mimi” Hernández, significó cientos de mensajes de acoso que las forzaron a mudarse de urbe.

No por este motivo las dos mujeres renunciaron a la defensa de sus derechos y presentaron una demanda contra la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de E.U. (CBP, por su inicial en inglés).

Y esta semana se anunció un acuerdo entre las partes en disputa por el que Suda y Hernández van a recibir una compensación económica (el monto todavía no fue hecho público) debido al episodio que sufrieron hace dos años y medio.

“Inconcebible” a información del arreglo fue divulgada por la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU, en inglés), una entidad civil que defiende los derechos de minorías como los migrantes.

La institución fue una de las promotoras de la demanda de las 2 mujeres y sostiene que el acuerdo alcanzado es un punto inicial para frenar actos de discriminación como los sufridos por Suda y Hernández.

“El comportamiento de la CBP fue inconcebible y también ilegal, pero desgraciadamente no es inusual. Esta agencia debe rendir cuentas”, señaló Caitlin Borgmann, directora de ACLU en el estado de Montana.
La entidad señala que el episodio vivido por las dos mujeres fue “inconcebible, ilegal y lamentablemente no inusual”.

Orgullo

Para Ana Suda, el pacto conseguido deberá llevar a que la CBP analice “detenidamente” sus prácticas y políticas ya antes de intervenir.

“Nos enfrentamos al gobierno pues hablar de España no es una razón para ser acosado y perfilado racialmente. Me complace ser bilingüe”, apuntó la mujer, conforme al comunicado emitido por ACLU.

Qué dice de EE.UU. el caso de las mujeres retenidas por un agente en una estación de servicio por charlar español
Suda agrega que “nadie más debería pasar por algo así de nuevo”.

La demandante tuvo que mudarse a su estado natal, Texas, debido a la amplia difusión del vídeo con su detención y el acoso sufrido desde entonces.

“Llegó un punto en el que no pude más con la situación en Havre y me tuve que ir. Mi vida ya no es exactamente la misma. Ese incidente cambió mi vida por completo.”, aseveró Suda en una entrevista con BBC Planeta en noviembre de 2019.
“Ese agente arruinó mi vida. El tener que dejar todo cuanto tienes, por el hecho de que era feliz allí, tenía todo y con mi esposo planeábamos retirarnos y fallecer allá”, lamentó Ana Suda.

Hernández, por su parte, asimismo abandonó Montana ante la agresividad que sufría de una parte de ciertos pobladores.

No se reconoce responsabilidad

El pacto alcanzado con las dos mujeres no es tomado como un reconocimiento de fallo por parte de las autoridades estadounidenses.

“Hablar de España no es ilegal”: las mujeres que demandaron a la Patrulla Fronteriza de EE.UU. por haberlas detenido por charlar español.

Mediante un correo, la CBP señaló a la cadena estadounidense NBC que no emitirá ningún comentario con respecto a lo sucedido.

La corporación agregó que el pacto “de ninguna forma pretende ser, y no debe interpretarse como, una admisión de responsabilidad o bien culpa”.

El agente que protagonizó la detención de las dos mujeres, Paul O’Neill, fue acusado por ACLU de tener antecedentes racistas y ser parte de grupos en redes sociales que fomentan la discriminación de los migrantes.

Fuente: Sucesos.com.gt