Por: Saúl García

Tras múltiples horas de queja pacífica, un conjunto de supuestos participantes de la manifestación llegó a proximidades de la Plaza de la Constitución, donde quemaron una unidad del Transurbano.

Más tarde, comenzaron una prosecución contra los agentes que se hallaban sin armas, con lo que los policías debieron escapar por múltiples calles del Centro Histórico.

Uno de ellos, levantó un pañuelo blanco para solicitar paz a quienes los enfrentaban y les lanzaban diferentes objetos.

Además de esto, los agentes antidisturbios llegaron para respaldar a sus compañeros.
No obstante, a proximidades de la Casa Presidencial, los antimotines bajaron sus escudos y de este modo evitaron la confrontación con los ciudadanos.

Uno de los agentes declaró que estaban para asegurar el derecho a la manifestación pacífica.
«Ya nos apredrearon, nos tiraron botellas, palos, hasta una bomba le reventó a un participante de la manifestación. Nosotros estamos sosegados, en santa paz», explicó un agente, que dialogó con múltiples de los participantes de la manifestación.

Más tarde, los agentes sin armas regresaron a las proximidades del Palacio Nacional para proseguir en su deber de protegerlo, entonces que la situación se tranquilizara.
Fuente: Sucesos.com.gt